19/7/2026
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Las islas privadas más caras con puerto deportivo propio


El lujo comienza allí donde ni siquiera el propio puerto deportivo resulta ya suficiente. Por eso, para algunas de las personas más ricas del mundo, su estilo de vida no solo incluye un superyate, sino toda una isla privada, con su propio puerto deportivo, helipuerto y villas exclusivas. Pero, ¿quién posee este tipo de islas, qué las hace tan especiales y por qué la sostenibilidad desempeña hoy en día un papel cada vez más importante incluso en el segmento del lujo absoluto?


Lanai: la isla de ensueño sostenible de Larry Ellison

 

Uno de los ejemplos más conocidos es la isla hawaiana de Lanai, de la que el cofundador de Oracle, Larry Ellison, adquirió alrededor del 98 % en 2012. Aunque el precio de compra nunca se hizo público oficialmente, los medios de comunicación de la época estimaron el valor de la transacción en varios cientos de millones de dólares estadounidenses. Lanai cuenta con Manele Harbor, un puerto protegido que sirve como importante punto de partida para los yates que navegan entre las islas de Hawái. Desde la adquisición, Ellison ha realizado importantes inversiones en el desarrollo sostenible de la isla. Entre ellas se incluyen proyectos en los ámbitos de las energías renovables, la gestión del agua y la agricultura moderna, con los que se pretende que Lanai sea, a largo plazo, más independiente y respetuosa con el medio ambiente.

 

Isla Necker: el refugio caribeño de Richard Branson

 

Otro ejemplo destacado es Necker Island, en las Islas Vírgenes Británicas, propiedad del empresario Richard Branson. La isla se ha convertido en un exclusivo complejo turístico de lujo y cuenta con amarres privados para yates, así como con un embarcadero propio para lanchas auxiliares y embarcaciones de suministro. Tras los devastadores huracanes de 2017, Necker Island fue reconstruida por completo. Para ello, el grupo empresarial de Branson apostó cada vez más por métodos de construcción sostenibles, energías renovables y medidas para proteger el frágil paisaje costero.

 

Musha Cay: exclusividad en las Bahamas

 

Musha Cay, en las Bahamas, también se cuenta entre las islas privadas más exclusivas del mundo. El archipiélago pertenece al ilusionista David Copperfield y, según datos de los gestores, comprende once islas con una superficie total de unas 700 acres, lo que equivale aproximadamente a 283 hectáreas. Musha Cay solo se puede alquilar en su totalidad y está dirigida a huéspedes que buscan la máxima privacidad posible. Varios embarcaderos permiten llegar con el propio yate, mientras que los aviones privados también pueden acceder cómodamente a la isla.

 

La sostenibilidad se convierte en el nuevo lujo

 

Aunque las islas privadas se asocian sobre todo con el lujo, el tema de la sostenibilidad cobra cada vez más importancia. Las instalaciones modernas utilizan energía fotovoltaica, sistemas de almacenamiento en baterías y plantas desalinizadoras de agua de mar para reducir el consumo de combustibles fósiles. El aprovechamiento del agua de lluvia y los edificios energéticamente eficientes contribuyen además a que el abastecimiento sea lo más autosuficiente posible. Al mismo tiempo, muchos propietarios se preocupan por proteger las zonas costeras sensibles y los ecosistemas marinos, ya que estos determinan en gran medida el valor especial de sus islas.

 

Por qué son tan codiciadas las islas privadas con puerto deportivo

 

Las islas privadas con puerto deportivo propio siguen siendo una excepción absoluta en todo el mundo y se cuentan entre los inmuebles más exclusivos que existen. Su valor no se deriva únicamente de su tamaño, sino sobre todo de su ubicación, de un puerto deportivo protegido, de una infraestructura de alta calidad y de la posibilidad de combinar el lujo con conceptos sostenibles. De este modo, no solo son refugios para propietarios acaudalados, sino que, cada vez más, también constituyen ejemplos de cómo la vida exclusiva y el uso responsable de los recursos naturales pueden ser compatibles entre sí.